
La narrativa histórica se revela en la medida que se organiza y da sentido a la realidad dando significación a los acontecimientos pasados; es una puerta abierta a la historia vivida que es configurada en una narración
Debe quedarnos claro que la historia no es solo una pasiva absorción de hechos, nombres y lugares. Algunos de ellos deben aprenderse indudablemente pero también es el desarrollo de un real razonamiento y entendimiento de lo histórico, el desenvolvimiento de aptitudes, destrezas y métodos indispensables para pensar, procesar, deducir, interpretar y darle sentido al mundo. La enseñanza de la historia debe superar los viejos sistemas memorísticos de fechas, héroes y batallas. Se debe procurar una visión de la historia ligada a la vida de la sociedad, a su modo de organizarse y las regularidades y cambios que se han producido a lo largo de la evolución histórica, como señala Luz Elena Galván:
"Es la materia que se deja hasta el final, cuando tanto el maestro como los alumnos ya están hambrientos y solo piensan en el momento de irse del aula a comer y descansar”.
Es necesario que los alumnos se acerquen a la historia de una forma significativa, desarrollando diferentes estrategias didácticas que permitan conocer la vida cotidiana de los pueblos. La historia tiene la posibilidad de explicarnos, de manera más rica, más densa y con más perspectiva temporal los distintos sucesos de nuestro presente, preguntándonos: ¿y no es aun nuestra cultura hija directa de la revolución cultural de largo alcance que fue la revolución de 1968? Y ¿y no es el México nacido de la revolución mexicana con todas sus instituciones, estructuras y personajes singulares, el que está hoy terminando su ciclo de vida histórico ante nuestros ojos? ¿y no nos debatimos aun ahora con las consecuencias del México múltiple y complejo creado en los últimos siglos de mestizaje cultural y marginación indígena? Podemos preguntarnos si nuestro presente y sus elementos significativos deben comenzar, legítimamente, en 1994, 1988, 1968, 1910, 1492 o 1321 etc. Lo que vivimos hoy no es otra cosa que la síntesis compleja de los procesos, fenómenos y sucesos que hemos mencionado antes y que remontan diversamente, a esos diferentes pasados también evocados.
Es importante establecer la crítica sobre la historia de los vencedores y no postrarse cómodamente y de forma pasiva frente a los supuestos hechos consumados, también hay que recurrir a la historia de las resistencias, de las luchas y de las encrucijadas, restituyendo el papel esencial de los vencidos, que estando por el momento derrotados sobreviven todavía y continúan allí, haciendo y construyendo la historia, y edificando callado y subterráneamente otras líneas de los posibles futuros alternativos de nuestro actual presente
Es útil que la Historia no sea para los estudiantes una verdad acabada, o una serie de datos y valoraciones que deben aprenderse de memoria. Es imprescindible que la Historia se trabaje en clase incorporando toda su coherencia interna y ofreciendo las claves para acercarse a su estructura como conocimiento científico del pasado. Es más interesante que los alumnos comprendan cómo se puede conseguir saber lo que pasó y cómo lo explicamos que la propia explicación de un hecho o periodo concreto del pasado.
Dadas las formas de estudiar historia se ha establecido un puente entre el pasado, el presente y un futuro fracturado. Incidiendo directamente en las dificultades que el alumno confronta para construir la noción de temporalidad. La necesidad de replantear la enseñanza de la historia, requiere de abordar otros enfoques teóricos y metodológicos que orienten a los alumnos a comprender la dimensión histórica de la sociedad y se dé cuenta de cómo el hombre construye a través del tiempo la vida de los hombres en sociedad y su propia vida personal y social, encontrando la explicación a diversas situaciones del presente que nos conflictuán y sucinta interrogantes, como pueden ser las formas de vida familiar, la sexualidad, alimentación, la vida en la ciudad y en el campo, entre otros que los aproximan a la historia de la vida social y personal.
Es conveniente el empleo de los testimonio reales como un recurso para revitalizar la enseñanza de la historia contemporánea permitiendo que el actor social, aporte su propia visión de los procesos sociales, la manera en que vive y percibe la vida en los diversos campos económico, político, social y cultural, participando en ella; nos da una perspectiva de nuestro tema de estudio que aún es necesario analizar, enriquecer, confrontar y complementar con otros materiales: películas, música, revistas, páginas web, libros, visitas, etc.
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